Jun 10 2010

Emancipation tales - II, La hora Matausen

Bueno, seguimos, el caso es que estamos viviendo en Amara, un barrio de Donostia, vivimos en un 10º (ático) y desde nuestra ventana se ve esto:
El vergel desde el cubil
¡Oh que bonito direis!, pues no, en ese vergel se aloja la mayor población de vampiros desde el último rodaje de Crepúsculo, y como todo el mundo sabe los vampiros atacan a muerte sobre todo apoyados por el acogedor manto de la noche chupándote la sangre cuando te abandonas a los brazos de Morfeo. Vamos que estamos de picaduras de mosquito hasta el culo (literalmente).
Medidas que podiamos tomar ante esta situación:
1.- Living in a zulo, vamos cerrar herméticamente la casa y confiar en que bajo ningún precepto uno de esos chupasangres conseguirá adentrarse en tus dominios. Esta medida es tan ilusa como la esperanza de un salario digno en los tiempos que corren, además tras 24 horas el olor a Tiger Woods en la casa convierte a la solución en un mal mayor que el problema.
2.- El Kill Paff y a dormir, guay, y la verdad es que es relativamente efectivo, pero puedo prometer y prometo que algunos de estos malditos son inmunes 100% al veneno de este invento. Es una pena que el otro día cuando encontramos a uno posado alegremente en el citado aparatijo no tuviesemos la cámara de fotos a mano, digna instantánea de ser enviada al fabricante para pedirle explicaciones.
3.- La hora Matausen, pretende ser una evolución depurada, mejorada y mucho mas salvaje de las otras dos. A eso de las 21:00 hora del Cantábrico el mando femenino de la flota Txurri comanda el gaseo de nuestro dormitorio como antaño hiciesen los alemanes con todos aquellos que no fuesen como ellos en el campo del cual recibe su nombre esta medida. Juntando por un lado el cerrar herméticamente el cuarto con un gaseo selectivo del lugar con un spray matabichos mucho mas potente que el Kill Paff. El resultado se ha demostrado de una efectividad pasmosa, aunque no podemos evitar que se nos encoja un poco el corazón cuando por la mañana tenemos que ir apartando los cadáveres de los bichos para poder llegar hasta el baño (y una mierda).

También he de decir que soy bastante mas afortunado que ella puesto que al parecer soy mucho menos atractivo para los hemafagos estómagos de nuestros amigos.

Algunas notas sobre picaduras:
-En los dedos duelen la ostia.
-En las orejas se hinchan mucho y se ven.
-Llevar la cabeza rapada incrementa la superficie “picable” de tu cuerpo.
-Da igual dormir con las piernas al aire para distraer la atención del mosquito en plan “bah si le pongo las piernas a tiro seguro que no me pica en la cara”, he oido por ahí que el dióxido de carbono los atrae, no se si será así, pero los cabrones tienen una fijación muy seria por hacerte revivir tu época acné.