La inspiracií³n y Picasso
… o de como la solucií³n a un problema viene cuando trabajas en el.
Mi amigo Ion es una persona que ha estudiado y estudia míºsica, cuando digo estudiado no me refiero a esa mierda de la flauta en el cole y solfeo extraescolar, quiero decir que ha estudiado la míºsica como a mi parecer hay que estudiar las cosas, entendiéndolas en su entorno, así pues, no solo sabe de escalas, ritmos y demás cosas sobre míºsica que no puedo ni nombrar siní³ que conoce la vida de los compositores, las motivaciones de las grandes obras et cetera. Con todo esto ¿que quiero decir?, Ion suele decir que el mito del compositor que se sienta al piano y va escribiendo la obra o que toma la guitarra y se va al peine de los vientos a “componer” (no se porqué no puedo evitar pensar en Alex Ubago con ese ejemplo) no existe, que la composicií³n es un ejercicio que se somete a unas reglas, en resumen, que es un trabajo que no se puede hacer simplemente porque tengas el día iluminado.
¿Quiere decir con esto que la inspiracií³n no exista? por supuesto que no, la inspiracií³n existe, pero no es mas que una suerte de azar que te visita sin avisar y que si por lo tanto te pilla trabajando convierte tu trabajo en un gran trabajo, en un trabajo, como a mí me gusta denominarlo, elegante.
Picasso decía:
Claro que creo en la inspiracií³n, pero también se que siempre que me visita me pilla trabajando
Y tras este rollo, voy al caso que me ha empujado a escribir aquí después de tantos dias.
En el curro llevo unos dias dedicandome al 100% a una de mis tareas lo cual ha obligado a congelar todos los proyectos que tenía en marcha. Uno de esos proyectos trataba de facilitar de alguna manera una gestií³n de contenidos, mi primera opcií³n como de costumbre y sin pensarlo fué “lo programo desde 0″ pero tras una maí±ana completa trabajando y con la mecánica de hacer trabajar a la cabeza bien cogida conseguí dedicar 10 minutos al problema y conseguí lo que decía Ray, “descubrir no solo que lo que necesito es una rueda, siní³ que la rueda ya existe” y por lo tanto la estimacií³n de 6-7 horas que le había dado a mi jefe 15 minutos antes se convirtií³ en una llamada telefí³nica para decir “No solo lo tengo solucionado, siní³ que es mejor aíºn que lo que me habiais pedido”, en resumen, una solucií³n elegante.
