De todo y de nada a la vez
Si, es sencillo, se trata de hablar de todo y de nada a la vez, de lo importante y nimio del trabajo y de lo irrelevantemente crucial que es que el día que se casaron nevase. Del ridículo dramí³n de la explotacií³n a la que nos someten y de como en el cuarto en el que duermo en verano en su día habitaban unas vacas. Es exasperante y hace que se me salten las lágrimas ver lo mal que el hijo de puta del dichoso destino se ha portado con ella y que aíºn así nos sigue mirando con esos ojos cándidos y esa mirada cálida como pocas, es genial tenerla aquí y una puí±alada trapera a mi corazí³n el saber porque motivo la tenemos en casa. Me gusta explicarle las cosas y que me pregunte y me vuelve loco que me de esas lecciones de lo que es la historia de verdad. Me gusta verla preocuparse como madre, porque siempre la he visto como abuela. Me arranca una sonrisa verla caminar con esos pasos cortos pero a buen ritmo. Me hace gracia la manera que tiene de fijarse en las cosas y su curiosidad y no quiero ver como ella ve que se hace mayor. Porque para mí es el mejor ejemplo de amor puro que conozco y la definicií³n de sacrificio.
La quiero a bocajarro, porque es el íºnico modo que entiendo de quererla, no necesito plantearme los motivos.
¿He dicho ya que estoy como loco de contento de tener a mi abuela en casa?