Domingo 18 de Marzo:
19:15, Teléfono movil, la aplicacií³n en la que se basa todo el curro no funciona, diagní³stico rápido, se ha caido el servidor, soy el íºnico que sabe arrancar todos los servicios.
19:20, Llamada al jefe, ¿Tengo que ir?, la duda ofende.
19:30, Llegada al curro, el servidor efectivamente no respone a conexiones.
19:35, Cuarto de servidores, mierda, la máquina no arranca (comienza el pánico).
19:45, Diagní³stico: la fuente de alimentacií³n no ha soportado dos meses de trabajo intensivo, malas noticias, no es un modelo estandar, necesitamos una máquina nueva (insisto en el detalle de que es domingo).
20:00, Un pentium4 deshechado aparece como llovido del cielo, algo menos potente que lo que utilizabamos, pero sirve.
20:15, Con la máquina estudiada nos proponemos cambiar los discos duros de el servidor petado a este nuevo, rezamos porque el hardware sea compatible.
20:30, Parece que la máquina arranca, curioso, el nombre de la tarjeta de red cambia.
20:40, Certificado, el software que usamos no funciona con el nombre de tarjeta de red cambiado.
20:50, Arreglado el nombre de la tarjeta de red, ya se llama como antes (ver post “Cambiando el nombre de una interfaz de red”)
21:15, La máquina está en marcha… CON DOS COJONES. A eso se le llama tiempo de respuesta. 2 horas y aquí no ha pasado nada.
Lunes siguiente (19, día del padre), llego a la oficina, pregunto a quien hay que colgar de los pulgares para que nos den nuestro servidor definitivo que llevamos un mes esperando, me dicen que está conectado desde el jueves. Ahora mismo está instalado y configurado, solo faltan los datos, trabajo que se podría haber hecho el viernes… la vida es una vieja zorra llena de ironías, pero yo me follo a Murphy y a sus dichosas leyes.
Desde que era bastante crío he oido a mi padre al hablar de mí decir, “David tiene una parte obsesiva, si un problema lo atrapa, no lo dejará hasta que lo haya resuelto no importa si no tiene que dormir, no tiene que comer… no quiere decir que sea algo bueno, simplemente resulta efectivo”. Este ha sido un ejemplo mas de mi obsesií³n.
Por cierto aita, feliz día del padre. Es un honor que seas tu al que tenga que felicitar.