Arre mula, arre…
Los ordenadores son el precursor de los robots, máquinas que están ahí para ahorrarnos trabajos pesados de realizar, aburridos o incluso dificiles con nuestro serebelo.
El otro día instalé aMule, un clon del conocido software de comparticií³n de ficheros Emule. El caso es que la versií³n que he instalado se ha apagado dos veces en dos días el solo, como pago a buen precio mi mísero mega de ADSL y por otro lado, me paso por el forro de los cojones las mentiras de la SGAE, pues me jode no poder aprovechar las 24 horas del día mi conexií³n a internet.
Supongo que el aMule tendrá alguna opcií³n que permita que se arranque cuando por h o por b se apaga, pero como la vagancia me puede y pasaba de buscar la opcií³n que lo permite lo he solucionado así:
while [ 1 ]
sleep 600
do
procesos=$(ps -A | grep amule | wc -l )
if [ $procesos == 0 ];
then
log=$(date)
echo $log >> logs_amule
/usr/bin/amule
fi
done
Para los “no_frikis”, se trata de un script (conjunto de í³rdenes del sistema operativo) que cada diez minutos comprueba si el aMule está funcionando, y si no es así lo arranca y en un fichero llamado logs_amule aí±ade una linea con la hora a la que se ha rearrancado.
¿Friki? pues claro, soy yo.