Sep 18 2006

Cibercultura

He de tener un apodo, tí­o, no voy a tener identidad hasta que tenga un apodo.- Hizo una pausa, pensativo, mientras consideraba, obviamente, las diversas posibilidades respecto a cí³mo llamarse en esas excursiones por el ciberespacio-. ¡Eh!, ¿qué tal “El Seí±or del Desastre”?
-Del todo imposible.- Phreak agití³ las manos.

Hackers, de David Bischoff